¿Por Qué No Bajo De Peso?

bajar de peso

Algunas estrategias para reducir de peso no funcionan porque hay hábitos que se interponen en tu camino. Puedes estar siguiendo al pie de la letra una dieta, pero no ver ningún resultado favorable en tu cuerpo. ¿En qué te estás equivocando? Revisa los siguientes hábitos e identifica aquellos que te impiden bajar de peso.

Saltearte comidas

Pensando que lo mejor es ingerir menos calorías, seguramente omitiste alguna comida del día, y te acercaste más a los valores fijos de la dieta alimenticia. Pero al final de cuentas, lo que generas es una acumulación de apetito para la siguiente comida, que justamente te dificultará seguir las indicaciones en forma estricta.

Además, estarás provocando que tu metabolismo funcione más lento. El consejo es mantener los horarios de tus comidas y no esperar a estar al borde de la desesperación para meter algo en tu boca.

No sentir hambre

Si no te salteas comidas, estarás siguiendo una dieta saludable, pero eso no impide que puedas sentir hambre en algún momento del día. A no alarmarse, en tanto esos espasmos no sean intensos. Por el contrario, esa percepción es un indicio de que tu metabolismo está funcionando correctamente.

En este sentido, si luego de 4 horas de haber terminado una comida, no experimentas la sensación de hambre, entonces tranquilamente puedes empezar a reducir el tamaño de las porciones. ¡Te está sobrando alimento!

No, no y ¡no!

Algunos días son más difíciles que otros y no todos contamos con una montaña de fuerza de voluntad para privarnos de los bocados que nos apasionan. Al contrario, despojarnos de las delicias nos hará desearlas más y luego devorarlas en exceso. Otras opciones para terminar con las negaciones alimenticias son: compartir el postre o elegir aquellos que posean granos enteros y carbohidratos complejos, en vez de alimentos procesados.

Llenarte de productos bajas calorías

Aunque estés comiendo sano, puede que te pases de la raya. Algunos alimentos con alto contenido calórico también tienen nutrientes indispensables para la salud, como grasas saludables y fibra. Tal es el caso de las nueces y la palta.

No es cuestión de incluirlas en todos los platos, pero puedes consumirlas de vez en cuando. Hay que estar atento a la relación ente calorías y nutrientes, atendiendo a las porciones.

Desestimar las bebidas

Los jugos envasados, las gaseosas y los vasos de vino agregan cientos de calorías a tu dieta, que puedes no estar teniendo en cuenta a la hora de sumar. Asegúrate de controlar lo que bebes, reduciendo el consumo de bebidas con alto contenido calórico y aumentando la ingesta de agua y jugos de frutas naturales. Puedes darte un gusto de vez en cuando (no diariamente).

Obsesionarte con los números

Si bien es importante tener en cuenta la cantidad de calorías que estás incorporando con cada comida, obsesionarte con los números te llevará a padecer estrés, desenfocando el objetivo de la dieta: reducir el peso corporal.

Una dieta debe sugerir el consumo de alimentos frescos, integrales y naturales, más que contar en forma obsesiva calorías, sumar gramos con la lupa o calcular el contenido proteico de un plato de comida. Si te concentras en comer sano, podrás comer más que si llenas tu porción de productos grasos, fritos y procesados.

Olvidarte del hierro

En ninguna dieta puede estar ausente el hierro. Necesitas 18 miligramos diarios para no sentirte cansada, experimentar escalofríos, lucir débil o enfermarte. Los alimentos ricos en hierro y bajos en contenido calórico son: media hamburguesa; 3 cucharadas de porotos pallares, edamame o porotos blancos; 50 gramos de tofu; 3 cucharadas de lentejas; 1 cucharada de melaza; 1 cucharada de semillas de calabaza; media taza de espinaca cocida, o una taza de puré de tomate.

Ajusta tus hábitos alimenticios y estarás más cerca de conseguir el resultado que buscas.

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