Entérate de los últimos consejos en higiene dental

La boca es una de las primeras partes del cuerpo que llaman la atención y generan una impresión en los demás, difícil de revertir. ¿Qué nivel de higiene le brindas a tus dientes? ¿Estás lista para sonreír plenamente? ¿Qué deberías mejorar en tu limpieza diaria?

He aquí algunos consejos. Algunos seguro que te sorprenderán.

1) Cepíllate después de cada comida. Está ampliamente difundida la importancia del cepillado antes de ir a dormir, por la cantidad de horas que pasarán hasta despertarnos. Sin embargo, debes cepillarte después de cada comida, incluyendo el desayuno.

Y no es excusa que estés en la oficina o que almuerces afuera. Consigue un portacosméticos pequeño para tener siempre en la cartera tu cepillo portátil y tu pasta.

2) Tu cepillo es tuyo. Cada persona debe tener su propio cepillo y por nada del mundo, compartirlo. Estarías compartiendo tus bacterias o alojando en tu cavidad bucal a las del dueño del cepillo prestado. Otra vez, lleva tu cepillo portátil a todos lados.

3) Utiliza el enjuague bucal primero. Pese a la idea ampliamente difundida acerca de terminar el cepillado con el enjuague bucal, los especialistas aconsejan hacer buches antes. Esto responde a una estrategia de eliminación de bacterias antes de llevar el cepillo a tu boca. Utilizando el enjuague bucal primero, reducirás la carga bacteriana de tu cepillo.

4) Focaliza la línea de las encías. Durante el cepillado es importante realizar un masaje suave sobre la línea de las encías. De esta manera, prevendrás la inflamación de tu encías, gingivitis, y removerás las bacterias que se acumulan en esa región.

Lo esencial es que cuides el movimiento del cepillo. Apóyalo y muévelo en el lugar, para evitar lesionar las encías. Luego, cepilla cada pieza dental por todos sus lados.                                                                                                                                                                                        cepillar encías

3) Cambia el cepillo con mayor frecuencia. No esperes a que las cerdas externas se vuelvan enruladas, ni que la base se torne amarillenta. Higienizarte con un elemento contaminado y desgastado te ayudará muy poco. Renueva tu cepillo cada 3 meses. Y si has padecido una enfermedad, no dudes en cambiarlo una vez que te hayas recuperado.

4) Elige tu propio cepillo. A la hora de elegir un cepillo, opta por el de cerdas suaves. La eliminación de la placa bacteriana y de los restos de alimentos se logra mejor con un cepillo suave porque este tipo de cerdas son capaces de ingresar en los resquicios más diminutos sin dañar tu encía. Por el contrario, los cepillos de cerdas duras pueden lesionar y promover el sangrado.

5) ¿Grande o pequeño? Los cepillos de dientes de cabeza pequeña son ideales porque son capaces de llegar a los escondites más remotos entre los dientes. Además, ayudan a mantener limpias las piezas dentales posteriores, difíciles de rodear con los cepillos normales.

6) Limpia tu cepillo antes de inaugurarlo. Aunque luzca impecable e inmaculado en su envoltorio, el cepillo nuevo puede contener microorganismos. Enjuágalo con abundante agua corriente y rocíalo con enjuague bucal antes de introducirlo en tu boca por primera vez.

7) Conserva tu cepillo seco. Una vez que termines de cepillarte, enjuágalo con abundante agua corriente. Luego, asegúrate que se secará rápidamente para evitar la proliferación de microorganismos. Mantenlo en posición vertical, en un sitio donde no reciba humedad.                                                                                                                                                                                                                                   cepillo de dientes

8) Limpia tu cepillo. Además de enjuagar bien el cepillo con agua corriente después de usarlo, asegúrate de que no le hayan quedado restos de comida entre las cerdas. Luego, rocíalo con enjuague bucal para eliminar las bacterias. Sacúdelo suavemente y colócalo en posición vertical para que se seque.

9) Evita la contaminación cruzada. Si en tu baño conviven varios cepillos, asegúrate de que no se contaminen entre sí. Evita almacenarlos en el mismo recipiente o de manera que las cerdas de los distintos cepillos entren en contacto. De esta manera, evitarás la contaminación cruzada, es decir, que las bacterias presentes en uno, pasen a otros.

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